Siuralta Gris 2013 (D.O Montsant)

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Bodega: Vins Nus
D.O./Zona: D.O. Montsant
País: España
Tipo de vino: Blanco
Crianza: Con crianza
Graduación (vol): 13,5%
Varietales: Garnacha Gris plantadas en suelos de arcillas pálidas y pizarra en una altitud de 850 metros. Viticultura biodinámica.
Precio aproximado: De 24 a 27 €

Elaboración: Hace la fermentación en barricas. Crianza previa de 9 meses en ánfora de 900 lts con contacto de sus lías.

 

Ojo  amarillo dorado-ambarino.

Nariz  intensidad media alta, destacan las notas ahumadas, almendra tostada, limón, miel de flor blanca, plátano, notas cremosas y fondo de hidrocarburo.

Boca  entrada en boca con tensión, presencia en boca media, acidez muy viva, notas de cítricos, untuoso, pera, el ahumado esta presente en boca terminando con ligeras notas de fruto seco.

 

Bebí este vino hace dos años y su acidez era exuberante. Creo que la guarda le ha venido bien. Todo esta mas ensamblado y ha tomado más complejidad de aromas.

Un vino que se favorece de su altitud y que en ciertos momentos ese ahumado en nariz te puede llevar a Borgoña al igual que esa tensión en boca podría sobrevolar Mosela. Pero es un vino del país, de una zona alta del Montsant, el un altiplano del Siurana.

El nombre de gris se lo debe al varietal y a la forma de elaborarlo ya que es un vino blanco, hecho con una variedad tinta, lo que los franceses llaman un “blanc de noirs”, que os sonara más por verlo en el Champagne. La garnacha gris tiene un hollejo de color rosado-grisáceo, lo que a la hora de vinificarla, el mosto toma unos tonos que sin ser grises, si toman unas ligeras notas aceradas y anaranjadas.

Ya he hablado en otra ocasión aquí de Alfredo Arribas, una persona  que siempre la curiosidad le ha llevado a realizar vinos con una personalidad remarcable, dando a sus vinos un extra de frescor, buena estructura, con un gran protagonismo de la viña y los suelos donde están plantadas las diferentes variedades.

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Foto. Alfredo Arribas.

 

 

Vertical de Gran Reserva 890 en el restaurante Membibre.

Hace unos días, nos juntamos el grupo de cata para rendir tributo a una de las bodegas españolas que mas estima tenemos debido a la gran calidad que atesora desde su fundación. Se trata de Bodegas La Rioja Alta.

La decisión fue hacer una vertical de una de sus referencias históricas, el Gran Reserva 890.

Hablar de esta bodega es hablar de historia viva de la Rioja y en extensión, a la del país.

Sus referencias tan conocidas como el Viña Ardanza o Viña Arana al igual que sus Gran Reserva 890 como el Gran Reserva 904, le dan el titulo de ser una de las bodegas más reconocibles y reconocidas del territorio vinícola español.

La cifra 890, se debe al año de fundación de esta bodega, cuando 5 familias riojanas y vascas se ubican en el celebre Barrio de la Estación de Haro en una época señalada por la devastadora plaga de la filoxera que estaba aniquilando el viñedo francés. Es por eso, que obtienen beneficio por la llegada de elaboradores del país galo inculcando sus técnicas empleadas esencialmente en el viñedo bordelés, a la elaboración de vinos en La Rioja.

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La reunión tuvo lugar en un restaurante que nos ofreciera una cocina basada en sabores nítidos y platos bien ejecutados. La opción se decantó por Membibre, donde Víctor Membibre trabaja a la perfección, una cocina fundamentándose en un producto de primera calidad y unos platos reconocibles.

Membibre entrada.

Después de abrir todas las botellas,tomarnos un champagne rosé de Laurent Perrier de los años 80 y ubicarnos, empezamos desde el vino más joven al más longevo.

  • Gran Reserva 890. Año 1994.

 

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El benjamín de la cata con sus ya 24 años a sus espaldas se presenta con un color rojo cereza con poco rasgo de evolución.

En nariz el equilibrio entre fruta y crianza se hace evidente.

En boca tiene una fuerza que hace pensar en abrir este vino con 10 años más como mínimo. Un verdadero testigo que nos da la razón que estos vinos están hechos para durar muchas décadas.

  • Gran Reserva 890. Año 1987.

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Personalmente pienso que fue el vino más completo de la cata.

Tenia una sabia longevidad unificada con una arrolladora boca llena de matices pero todo en su sitio. Fruta muy madura, bosque húmedo, metálicos, fondo especiado…

  •  Gran Reserva 890. Año 1982.

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Una de las añadas históricas de Rioja que los que ya tenemos una edad la recordamos por el año del Mundial 82.

La botella sin ser mala estaba algo tímida en nariz con una boca algo apagada y un final ligeramente rustico.

  •  Gran Reserva 890. Año 1978.

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Otra gran botella de la reunión. Vino perfectamente ensamblado, con una nariz cautivadora. En boca era pura armonía.

  •  Gran Reserva 890. Año 1975.

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La botella tonta de la jornada. Ya el corcho no mostraba buenas sensaciones. En nariz no estaba tan mal, pero la boca andaba agotada. Una pena.

  •  Gran Reserva Centenario 1890-1990. Año 1973.

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La botella más cambiante de todas. Empezó tímida, incluso algunos pensamos que estaba contaminada por TCA (aroma a corcho) pero luego a medida que fue aireándose, fue tornándose a un vino de buena complejidad y armonía.

  • Gran Reserva 890. Año 1964.

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¿Y que decir de esta añada histórica por su calidad en Rioja?. Tanto por la añada como por su dificultad de encontrar botellas, era la que más ganas teníamos.

Un vino de una gran elegancia tanto en nariz como en boca. Quizás echamos de menos más garra y complejidad ya que a esta añada siempre hay que pedirla el máximo. Aun así, fue una gran botella. Extraordinaria experiencia probar este esquivo vino.

 

Por lo que respecta a la comida, íbamos con un menú cerrado para la ocasión que y aunque algunos platos eran de compleja armonía con el vino, no fueron del todo mal. Ademas ponerte en manos del equipo de restaurante Membibre, hace que el resultado sea una experiencia más que satisfactoria.

Ya hable en otro “post” del restaurante, así que iré directamente a lo que fueron los platos.

El inicio se compuso de tres snacks. Ostra, salmón y croqueta. Ambos de buena ejecución que nos sirvió para abrir con el primer vino relatado, el 94.

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Después continuamos con un plato que Víctor borda en cocinas, el chili crab de txangurro (centollo), un plato difícil de armonizar con un tinto por su aporte picante aunque tanto la fuerza del 94 como la arrolladora personalidad del 87 aguantaron el tipo.

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Luego vino un plato de raya a la mantequilla. Sutil sabor que trabajo bien con el tinto del 82.

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Continuamos con un plato de perdiz ligeramente escabechada con salsa de chocolate. Para mi el mejor plato de todos donde el escabeche no se apoderaba del plato y esa salsa de cacao armonizaba bien con el conjunto del vino. Sin problemas con los tintos 78 y 73.

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El plato final fue pichón con ravioli de sus interiores. Ave perfectamente cocinada con un ravioli relleno de su poderosa royal que estaba para comerse un plato entero. Buena conjunción con el 64.

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Sin duda un buen repaso a una referencia histórica del país que no es otra que el Gran Reserva 890.

 

La Bien Pagá ( D.O Jerez-Manzanilla de Sanlucar)

Bodega: Delgado Zuleta/ Hijos de la albariza
D.O./Zona: D.O. Jerez y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda
País: España
Tipo de vino: Dulces y Generosos
Crianza: Con crianza
Graduación (vol): 15%
Varietales: Palomino Fino 100%
Precio aproximado: De 24 a 27 €

Elaboración: Se trata de una manzanilla pasada en rama de unos 18 años, es decir, un vino que agoto su crianza bajo velo y con ello, camina hacia el amontillado. Se podría identificar también como una manzanilla amontillada.

 

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Ojo.jpg  amarillo dorado.

Nariz  nariz profunda, compleja, con notas marinas, flor blanca marchita, almendra tostada, notas de cereal seco.

Boca boca fresca, viva acidez, mucha presencia, todo en un gran equilibrio, notas salinas, fruto seco tostado destacando almendra y bastante persistente.

 

Bonito proyecto bautizado como Hijos de la Albariza, de tres entusiastas del vino, como son Juan Echanove, Xavier Saludes y Pedro Hernández, forjado entre viajes, ferias de vino, noches de tablao y búsquedas de bodegas que pudieran completar este proyecto.

Dieron con la bodega Delgado Zuleta, una de las más interesantes para mi dentro de Sanlucar, con una historia muy larga siendo de las tres mas antiguas dentro de todo el marco de Jerez a través de su enólogo Salva Real Figueroa.

Se trata de una selección entre las botas de La Goya , una manzanilla pasada que a mi personalmente me encanta y dentro de las 34 botas que componen esa manzanilla, fué la nº 10, la elegida para embotellar La bien pagá.

Para mi es una manzanilla que aúna dos perfiles perfectamente, carácter y elegancia en la misma botella. Una delicia.

 

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Foto. Presentación de la Manzanilla en el tablao Corral de la Morería a mano de sus tres responsables.

 

Hughes Beguet “Orange was the color of her dress” 2013 (AOC Arbois). Armonías en el restaurante Umiko.

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Bodega: Hugues Beguet.
D.O./Zona: ArboisJura
País: Francia
Tipo de vino: Blanco
Crianza: Con crianza
Graduación (vol): 12 %
Varietales: Savagnin
Precio aproximado: De 16 a 19 €

Elaboración : Propia de los llamados vinos naranjas, 8 meses de maceración en contacto con sus pieles. Viticultura biodinámica.

 

Ojo  Color amarillo dorado.

Nariz  algo tímido al principio pero con el aire van saliendo notas frutales de melón, bastantes notas cítricas de naranja, flor marchita, más al fondo hay hierba seca y nuez.

Boca  en boca es fresco, de buena acidez, con cierta carnosidad, cítricos, destacando la naranja y el pomelo. Termina en boca con un fondo cremoso y ligeramente vegetal. Persistencia media.

Buen vino del Jura de la variedad savagnin que conjugo muy bien los buenos bocados de unos de los restaurantes de referencia en Madrid si hablamos de cocina oriental de fusión, Umiko.

Juan Alcaide y Pablo Álvaro Marcos crean buenas emociones en cada plato que te sirven. Creaciones donde se unen la imaginación y la buena materia prima.

Dos cocineros jóvenes con un largo bagaje en cocinas del mismo estilo y que cada vez más, son aclamados por la critica.

 

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Foto. Pez limón.

 

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Foto. Bolognesa de atún.

 

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Foto. Porra Guo Rong

 

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Foto. Nigiri de anguila ahumada y foie.

 

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Foto. Karubi al aroma de Hibiki (Corte japones de carne de buey Wagyu a baja temperatura).

También un profundo champagne de la longeva maison Lecrerc Briant,  acompaño a la perfección la comanda y no me canso de decirlo, no creo que haya vino más versátil para la cocina en general. Habría que crear un lema que diga, “si no sabes que abrir con ese plato, abre un Champagne”.

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Caroline y Patrice Hughes Beguet se instalaron en Mesnay, población cercana a Arbois en el año 2009 dejando atrás su vida en el paisaje urbano de la ciudad.

Ellos ahora trabajan 4 hectáreas de viña siguiendo la agricultura biodinámica. Las variedades que trabajan son savagnin para los blancos y ploussard o poulsard para los tintos.

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Foto. Patrice Hugues.

Sin duda una buena jornada rodeado de buenos vinos con una comida de calidad, llena de creatividad.

 

 

Yannick Amirault ” La Coudraye” 2015 (AOC Bourgueil)

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Bodega: Yannick Amirault
D.O./Zona: Bourgueil. Valle del Loira.
País: Francia
Tipo de vino: Tinto
Varietales: Cabernet franc 100% de unos 35 años en suelos sueltos de gravas. Viticultura biodinámica.
Precio aproximado: De 11 a 13 €

Elaboración: crianza de 6 meses en foudre de varios usos.

 

Ojo  Color rojo picota de capa media y ribete amoratado.

 

Nariz  frutillos rojos y negros destacando cerezas, frambuesas, cassis, tierra húmeda, finos especiados al fondo.

 

Boca  En boca es fresco, buena acidez, carnoso, tanino pulido, fruta roja y negra detallada en nariz, especiados al fondo. Con unos meses más creo que todavía se mostrara mejor.

La Coudraye, pese a ser la entrada de la gama de vinos, se mima como el vino más top, ya que es el espejo de la añada, que en este caso, es una de las mejores en los últimos años.

Yannick Amirault funda la propiedad en 1977 desde el prestigioso viñedo Le Malgagnes que ya trabajaba su padre en 1947.

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Foto. Yannick Amirault

Gradualmente va adquiriendo otros viñedos excepcionales de la zona como Le grand Clos.

Un día su abuelo, viéndole como trabajaba la viña, le aconseja mientras le veía utilizar fertilizante, “úsalo pero poco Yannick, úsalo pero poco…” y así a fuerza de ir escuchando sus consejos, toma la determinación de anular los tratamientos químicos a las viñas.

Ademas, vuelve al uso de los tradicionales viejos foudres de madera y da la espalda al inexpresivo acero inox para la fase de crianza.

Yannick se convierte por tanto, a finales de los 70, en un autentico pionero de la viticultura biodinámica en la zona, no sin la desaprobación de muchos viticultores de la zona que lo tachaban de loco.

En esta bodega, el factor añada toma un protagonismo especial gracias a la falta de maquillajes tanto en la viña como en la bodega.

Añadir que la apelación Bourgueil como en otras zonas vecinas, hace exclusivamente tintos con una sola variedad, la cabernet franc.

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Desde el año 2003, Benoît Amirault esta junto a su padre Yannick a cargo de la propiedad.

 

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Foto. Benoît Amirault

 

 

 

 

 

 

Corta y Raspa. El carácter de la viña.

Primera añada de este apasionante proyecto comandado por Ramiro Ibañez, una de las personas podríamos decir, que mas esta dando que hablar por tierras andaluzas a lo que al vino se refiere, con un gran trabajo de campo, rascatando en muchas ocasiones la elaboracion de los vinos tal como era antes del famoso sistema de soleras y criaderas. De esta manera, la idea fundamental es poner en valor las diferentes composiciones del suelo de albariza y por su puesto, la viña que en el crece.

Objetivo claro y conciso que se plasma en los vinos de Corta y Raspa, que las personas que están día a día en la viña sean las que elaboren el vino. Personas con nombre y apellidos, conocidos como mayetos en estas tierras, que muchas veces no tienen el reconocimiento debido.

Esta idea sirve, para que estas personas tan arraigadas a la tierra, expresen en una botella, el carácter de esa tierra y sus viñas.

En este caso, el proyecto se llama Mayeteria Sanluqueña y evidentemente, los vinos provienen de esta mágica zona.

De momento, se han hecho cuatro vinos destacando en cada etiqueta el pago de donde proviene, el nombre de la viña, el tipo de suelo y por supuesto, el mayeto que lo hace.

Además, la idea es que el proyecto crezca gradualmente en numero de elaboradores.

Analizamos estos cuatro vinos:

 

  • La Atalaya 2016. Mayeto, José Manuel Harana Yuste.

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Ojo El vino presenta un color amarillo ligeramente dorado.

Nariz aromas de flores blancas, cambien geranio, tierra mojada, pólvora, almendra, manzana verde y bergamota.

Boca boca de fina y viva acidez, redonda, cítricos no muy maduros, manzana, fondo vegetal. Es un vino de paso fresco y alegre aunque no exento de carnosidad.

 

  • Morla 2016. Mayeto Rafael J. Rodríguez Jimenez.

Viña La Morla dentro del reputado pago de Añina.

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Ojo  Color amarillo dorado.

Nariz nariz no muy intensa con aromas de almendra, hierba seca, ligeros ahumados y salazón al fondo.

Boca  en boca es seco con una viva acidez quizás menos presente que Atalaya, cierta untuosidad, complejo, no muy ancho en boca. Con la sensación de que todavía tiene cosas que destapar. Un perfil biológico más reconocible.

 

  • La Charanga 2016. Mayeto Antonio Bernal Ortega.

La viña de la Charanga pertenece al celebre pago de Maína.

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Ojo color amarillo dorado.

Nariz nariz fina, no muy intensa, flor blanca, tiza y almendra al fondo.

Boca  viva acidez que lleva el conjunto de cierta amplitud, notas de hierbas secas, almendra, cítricos, sápido, persistencia media.

 

  • Las 40 2016. Mayeto Rafael J. Rodríguez Jimenez.

Proveniente del reputado pago de Añina.

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Ojo  color amarillo dorado intenso.

Nariz  nariz de cierta finura, almendra, ligeros ahumados, notas salinas, flor blanca, hierba seca, cítrico maduro, fruta blanca, cal. Quizás el más expresivo de los cuatro.

Boca  seco, salino, muy vivo, almendra tostada, cereales, cierta anchura en su paso. Persistencia media.

 

No vamos a entrar en comparaciones, pero si en valorar y mucho el carácter de cada viña dentro de los pagos más emblemáticos de la zona, poniendo especial énfasis en la composición del suelo de albariza. Todo esto se transmite de una manera esplendida a la copa.

Sin duda un proyecto apasionante que acaba de nacer pero que habrá que seguirle la pista.

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Restaurante Membibre. Pasado, presente y futuro de cultura gastronómica en Madrid.

Llevaba varios meses intentando hacer hueco para visitar el restaurante Membibre. Las referencias del sitio siempre me llegaban positivas y por fin llego el momento.

Hablar de Membibre es hablar de tradición y largo bagaje en lo que conlleva dar de comer, ya que abrió en el año 1967. Un restaurante que siempre se ha caracterizado por tener una parroquia fiel a su comida de grandes rasgos castellanos perfectamente ejecutada.

Quien le diría al fundador, Francisco Membibre, que su antigua casa de comidas se ha convertido en una de las grandes revelaciones a lo que a la restauración madrileña se refiere a manos de su nieto Víctor Membibre, descaradamente joven, pero con un gran talento, forjándose en templos de la restauración como  L’ Atelier de Joël Rebuchon donde proviene esa pasión de Víctor por la caza, Zuberoa o Etxebarri.

El dilema era buscar el equilibrio. Dar un cierto giro a la cocina pero sin ser tan sumamente transgresora como para espantar a la fiel clientela que tan importante es en estos negocios.

El resultado ha sido inmejorable. Los platos siguen siendo claramente identificables, con unos ligeros guiños modernos en algunos, pero sobre todo con una ejecución inmejorable.

Tomamos asiento en su cálido y reconfortante salón.

 

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El equipo de sala funciona en equilibrio perfecto entre personal con asentada experiencia, al igual que un sugestivo dinamismo aportado por la parte joven que se encarga de la sumillería.

Empezamos a desgranar la carta suficientemente pertrechada de platos relatados deliciosamente.

Abrimos boca con un chili crab de txangurro que como ustedes saben se trata de centollo. El plato tiene gran balance de sabor donde el centollo lleva la voz cantante en una sinfonía de sabores sutilmente picantes y bien condimentados. Guiño a la cocina de David Muñoz quien popularizo este plato oriental de los años 50 en nuestro país. Esto promete.

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Foto. Chili Crab de txangurro.

Continuamos con un solvente plato de alcachofas y almejas. Buen fondo en un plato de sabores sutiles.

 

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Foto. Alcachofas con almejas.

El tercer plato se compuso de unas navajas en escabeche. Buen trato del bivalvo que sale sin apenas tocar para percibir su frescura. Echo en falta mas carácter en el escabeche pero aun así es un gozoso plato.

 

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Foto. Navajas en escabeche.

Cuarta parada. Raya. Este cartilaginoso pescado me encanta por su equilibrio.

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Foto. Raya.

La quinta entrega dejando aquí los sabores del mar se compuso de una bouillabaisse. Vaya manera tan rotunda de despedir el mar. Este plato provenzal nos hace unificarnos de una manera firme y catalogarlo como el mejor de la comanda. La calidad e intensidad del fondo más la perfecta ejecución de sus componentes lo hacen imprescindible.

 

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Foto. Bouillabaisse.

Nos marchamos ahora al monte para encontrarnos con otro apartado de los importantes en el restaurante, la caza.

Pedimos pato azulón con su royal. Un restaurante que trata así de bien la caza hace que ya tenga muchos puntos a su favor. Intensidad, profundidad, placer.

 

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Foto. Pato azulón y su royal.

El viaje va llegando a su fin con una molleja glaseada. Untuosa y de gran sabor. Un bocado exquisito.

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Foto. Molleja.

Ya íbamos bien llenos, así que para finalizar compartimos una torrija de postre. Pura cremosidad.

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Foto. Torrija.

 

En el capitulo liquido, no puedo opinar de su carta de vinos ya que como nos pasa en otras ocasiones, nos gusta aportar cada unos sus vinos. Así que en este caso estos fueron:

  • Porta dos Cavaleiros Reserva Blanco 1985. D.O Dão

Es impresionante la longevidad de los vinos de esta región. Este se mostró con una gran complejidad en nariz asemejándose a veces a un gran Rioja clásico. La boca mostraba todavía buena acidez y cierta presencia.

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  • Champagne Vouette & Sorbée cuvée Textures.

Un Champagne de uno de los elaboradores que más están dando que hablar últimamente por sus personales vinos bien apegados al carácter de cada parcela. Este sin ir más lejos se elabora con una variedad minoritaria en la zona, Pinot Blanc además añadir que su crianza se hace en ánfora. Nariz no muy compleja pero la boca demuestra la personalidad del suelo donde crecen esas uvas.

 

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  • Vosne-Romanée. Premier Cru Les Beaux-Monts 2013. Domaine Daniel Rion & Fils.

Un tinto totalmente exponencial de la zona. Muy cambiante en copa, con garra, un buen manto especiado, donde a veces surgían más notas de bosque o animal, como que otras veces se iba a la gama frutal.

 

En conclusión, me alegra y mucho que esta casa de comidas como otras tantas, que surgió tan humildemente hace ya sus 50 años y que tanto carácter dan a los barrios, se haya posicionado en uno de los restaurantes revelación de estos últimos años gracias al buen hacer de la familia Membibre, sumando el talento en cocina y en sala de la nueva generación familiar. Gran porvenir se vislumbra.

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Garnacha de la Madre 2014 (Vino de la Tierra de Castilla)

Bodega: Bodegas Más Que Vinos
D.O./Zona: V.T de Castilla
País: España
Tipo de vino: Tinto
Graduación (vol): 13%
Varietales: Garnacha de la viña “La Madre” de Finca El Horcajo. Suelo arcilloso calcáreo. Cultivo ecológico.
Precio aproximado: 17 a 19 €

Elaboración: Fermentación espontánea en tinajas de cem. Crianza previa en tinaja durante 12 meses.

Ojo  cereza de capa media.

 

Nariz tiene buena intensidad y amplitud de matices destacando fruta roja y negra madura como cerezas, ciruela, fresa del bosque, balsámicos, alcanfor, flores marchitas, regaliz, goma caliente, fondo especiado ahumado.

 

Boca  carnosa, espoleada por una buena acidez, recorrido frutal destacando fresa, ciruela, grosella negra, especiados, pimienta, canela, balsámicos, cacao, con un final ligeramente amargoso surgiendo otra vez los balsámicos y especiados por vía retronasal.

 

Se trata de una garnacha muy adictiva de perfil maduro y especiado pero nada cálida gracias a su buen aporte de acidez. Sin duda la ubicación de la parcela en zona de valle se beneficia de menos horas de insolación en una zona ya muy castigada en ese sentido con lo que se traduce en una buena maduración de las uvas pero salvaguardando frescor.

 

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Lo digo hace tiempo y lo sigo confirmando, para mi esta bodega es una de las más interesantes de toda La Mancha. Lo mejor es que, pese a que el equipo lleva ya trabajando desde hace muchos años, pienso que lo mejor esta por llegar.

En este enlace podéis profundizar sobre Bodegas Más Que Vinos.

 

Viña Zorzal Graciano 2014 (D.O Navarra ).

Bodega: Viña Zorzal Wines.
D.O./Zona: D.O. Navarra
País: España
Tipo de vino: Tinto
Crianza: Con crianza
Graduación (vol): 14,00%
Varietales: Graciano 100%. Cepas de 37 años de edad de la propiedad situadas en el término del Ombatillo (Corella).
Precio aproximado: 5 a 7 €

Elaboración : Ligera maceración pre-fermentativa a 8ºC para extracción de potencial aromático. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable de 15.000 litros a una Tª controlada de 22-24ºC, con una maceración con los hollejos de 8 días con suaves remontados.
El 25% realizó la fermentación maloláctica en barrica nueva francesa de grano fino y resto en depósito de acero inoxidable. Posteriormente el vino se crió durante 9 meses con sus lías en barricas francesas de tostado medio-plus. 

 

Ojo  rojo cereza de capa media.

 

Nariz  frutillos rojos y negros, cereza, mora, frambuesa, ciruela roja, notas golosas de caramelo, regaliz, cacao, fondo con notas de hojarasca, tierra y tabaco aromático.

 

Boca  boca frutal como en nariz sobre todo frambuesa y cereza. Buena acidez, trago no muy complejo pero tiene el temperamento que se espera de la graciano, regaliz, cacao, persistencia media con unas ligeras puntas alcohólicas al final que no desencajan el conjunto.

 

Lo digo cada vez que bebo este vino, tiene una gran precio más una regularidad muy buena, con lo cual, lo hacen una opción siempre útil para tener alguna botella por casa y abrirla sin rebanarse mucho la cabeza.

 

Interesante bodega que elabora vinos desde 1989, cuando Antonio Sanz emprende su proyecto de elaborar vinos propios después de estar casi toda su vida vinculada al vino.

Actualmente son sus hijos quien siguen con éxito su proyecto.

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Su objetivo primordial tal como les inculco su padre, es respeto absoluto a la viña y a los suelos donde estas se desarrollan.

 

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Trabajan variedades autóctonas, garnacha, graciano, pero también foráneas con buena aptitud de adaptación como chardonnay. Muchas de estas viñas son de gran longevidad.

Parte de sus viñas se encuentran en la población de Fitero con clima más continental, veranos muy calurosos, inviernos muy fríos y grandes diferencias de temperaturas diurnas y nocturnas. La temperatura media anual oscila entre los 13º y 14 °C, las precipitaciones anuales están entre los 400 y 500 mm, Los periodos vegetativos favorables para la viña son de los más largos de la D.O. Navarra: Unos 227 días aprox.

Los viñedos se encuentran en suelos pedregosos con arcillas heterogéneas, calizas y conglomerados. Esos cantos de superficie sirven de regulador térmico de la viña lo que proporcionan una maduración optima de las uvas. También sirven para retener la humedad durante los meses más secos.

También tienen buena parte de sus parcelas en la población de Corella. Aquí la influencia mediterránea es mas patente, aun así, los veranos también son muy calurosos y los inviernos muy fríos, con diferencias de temperaturas diurnas y nocturnas también grandes. La temperatura media anual es de 13,3º , las precipitaciones anuales son de unos 500mm.

Aquí los suelos son arcillosos y calcáreos.

 

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A la vez, poseen otro proyecto en la Rioja Alavesa para elaborar un vino con la variedad tempranillo y algo de garnacha.

El clima es principalmente mediterráneo. Hay una clara influencia del Cantábrico atemperado por las montañas que la cierran al Norte.La temperatura media anual oscila entre los 12,6º y los 13,2º con una pluviosidad media de unos 650 mm.

El suelo de la zona es calizo y algo pedregoso en superficie.

Sin duda un proyecto joven de gran dinamismo que esta empezando a dar sus buenos frutos.

 

 

 

 

 

 

 

Chateau Margaux 2006 (Margaux. Medoc ) Premier Grand Cru Classé.

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Bodega: Chateau Margaux
D.O./Zona: MargauxBurdeos
País: Francia
Tipo de vino: Tinto
Graduación (vol): 13,00%
Precio aproximado: 780 €

Variedades: 90 % de cabernet sauvignon, 4 % merlot, 4 % petit verdot y 2 % cabernet franc en terrenos muy variados repartidos en 30 parcelas, arcillas, arenas, gravas…

Elaboración : Vinificación de cada parcela por separado. Encubado durante 3 semanas y entre 18-24 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés.

 

Ojo  rojo cereza de capa alta bien brillante.

Nariz nariz fragante, de gran finura, se perciben notas de frutas rojas como la ciruela, grosella, fresa del bosque, arándano, acompañando alguna nota cremosa, también tabaco, cedro, finos ahumados, terrosos, sotobosque.

Boca en boca es elegancia pura, sello de la casa, un vino de textura suave pero ni mucho menos blando, se encuentran frutillos rojos y negros maduros, ciruela, fresa del bosque, arándano, grosella roja, fina acidez, notas balsámicas, sabores cremosos y maderosos, fondo de trufa negra que le da una longitud muy importante. Un vino de una gran nobleza.

Destacar que en este año 2006 el coupage vario al entrar una proporción bastante menor de merlot.

 

Hablar de Chateau Margaux es hablar no solo de historia viva de Burdeos sino de historia mundial del vino.

Esta histórica bodega se creo en el siglo XVI cuando Pierre de Lestonnac pone las bases y reestructura los viñedos de la propiedad.

Sin duda fue una revolución en el Medoc tal como se conocía, ya que poco a poco se fue abandonando la cultura del cereal por la de la viña.

A finales del siglo XVII, la extensión del viñedo de Margaux llego a 265 hectáreas, superficie que no ha vuelto a crecer hasta nuestros días.

En este mismo siglo hay que destacar la figura de Berlon, director de la bodega y primera persona que hace la vinificación de variedades por separado cuando en esa época se vinificaba todo junto, tal como se plantaba, ya fueran variedades tintas o blancas.

También hace especial hincapié en el conocimiento de los suelos de las parcelas.

El siglo XVIII es el del gran reconocimiento por parte del extranjero de Margaux.

En las subastas de Christies en Londres o a través del embajador de Estados Unidos en Francia, Thomas Jefferson, el prestigio de los crus de Burdeos, en especial Margaux crece de una manera espectacular tanto en calidad como en innovación.

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Con la revolución francesa, ese esplendor se corta drásticamente ya que el mando de la bodega pasa a manos de los revolucionarios siendo finalmente vendida en subasta.

En 1801 Bertrand Douat, marques de la Colonilla, de origen español, compra la propiedad aunque no estaba muy interesado por la viña y los vinos. Uso Margaux como mero instrumento de su ascenso social en Francia. Aun así, hace construir el palacio y el resto de los edificios que ha llegado a nuestros días.

La belleza del palacio realizado por Louis Combes se le conocerá como el Versalles del Medoc.

Margaux Chateau

Foto : edificio principal Chateau Margaux.

En 1830 los hijos del marques de la Colonilla no se interesan por la propiedad y esta es adquirida por el banquero Alexandre Aguado que utiliza la bodega como residencia personal y la adorna con bellos cuadros de su colección personal.

En el año 1855 se realiza la famosa clasificación de crus de Burdeos por mediación de Napoleon III aprovechando la segunda exposición universal en París.

Margaux es el único de conseguir en la cata a ciegas un 20 sobre 20 llegando junto con tres propiedades más a la máxima distinción Premier Grand Cru Classé.

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En el año 1879 Emily Macdonnel hija de Alexandre Aguado vende la propiedad a el Conde Pillet-Will en una negativa época donde el viñedo se ve arrasado por la filoxera.

Hasta el 1893, año de excepcional calidad en la zona, el viñedo no se repone totalmente.

En 1896 Emily deja la gerencia de la bodega a Pierre Moreau, quien juega un papel muy importante impulsando el embotellado de los vinos en la misma propiedad y organizando el sindicato de accionariado de la bodega.

En 1950 la familia Ginestet compra la bodega. La familia reorganiza el viñedo aunque la recesión de los años 70 y unas malas añadas sucesivas hacen que no puedan aguantar y venden la propiedad a la familia Mentzelopoulos en 1977.

André Mentzelopoulos moderniza algunos aspectos de la bodega y del palacio bajo la supervisión del renombrado enólogo Emile Peynaud.

Desgraciadamente fallece en 1980 aunque su huella quedara bien profunda en la historia de la bodega.

André et Corinne Mentzelopoulos

Foto : André y Corinne Mentzelopoulos

En ese mismo año si hija Corinne se hace cargo de la bodega siguiendo la estela de su padre y llevando con éxito hasta nuestros días el esplendor de Margaux.

Sin duda y no entrando en polémicas si merece la pena o no es uno de esos vinos que habría que probar una vez en la vida siempre que el bolsillo lo permita, indudablemente. Lo único que siento no es poder beberlo en su zenit, pero las ocasiones vienen cuando vienen.